DOMUND 2023

  • DOMUND 2023


    Corazones ardientes, pies en camino
  • MEMORIA DE ACTIVIDADES


    Mira todo lo que hicimos en 2022
  • MEDITACIÓN DIARIA


    ¡Reza con nosotros por las misiones!
  • SUPERGESTO


    La revista para jóvenes, ahora en formato 100% digital
  • DOMUND 2022


    ”Seréis mis testigos”
  • CENTENARIOS 2022


    ¡Un año grande para OMP!
  • VUELVE SUPERGESTO


    La revista para jóvenes, ahora en formato 100% digital
Mostrando entradas con la etiqueta Experiencia Misionera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Experiencia Misionera. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de julio de 2014

Desde Israel.....

Compartimos un testimonio que nos ha impactado,  publicado en el blog de Misiones Canarias.
Acabamos de recibir este testimonio de una misionera Comboniana que se encuentra en Israel. Nos cuenta cómo está viviendo el conflicto en la Franja de Gaza. Los misioneros nunca abandonan a los suyos, siguen estando a su lado a pesar de que sus vidas corran peligro. 
Queridas hermanas:
Muchas de vosotras me habeis escrito en estos días interesandoos por nosotras y por la situación aquí. Perdonad si os respondo a todas juntas, para ahorrar tiempo y energías. 

Muchas gracias por vuestro recuerdo y cercanía!!!
Acabo de regresar de una semana de retiro en Galilea, y me he encontrado con esta situación tremenda que arrasa toda la Tierra Santa. Son días cargados de tristeza y preocupación, en los que nos toca ser testigos de una nueva vuelta de tuerca en este círculo vicioso de odio y violencia entre los pueblos que amamos. Nos sentimos impotentes frente a esta espiral de venganza que está causando pánico a ambos lados del Muro y una marea de muerte y desolación en la Franja de Gaza. No vemos atisbos de esperanza o de diálogo, más allá de los gestos valientes y audaces de activistas y personas de buena voluntad que non dudan en exponerse para denunciar tanto sufrimiento innecesario y sin sentido: un arsenal infernal al servicio de la destrucción y la muerte, capaz de amortiguar las voces que claman por una salida no-violenta y racional al conflicto...

Seguid rezando por y con nosotros, cada uno como sepa, por estos pueblos de la Tierra Santa, paralizados por el miedo recíproco y ebrios de odio y venganza.

A pesar de todo, es sorprendente la capacidad de resiliencia de estas personas: la firme determinación de llevar adelante la vida diaria con dignidad. 
Las demoliciones en los campamentos beduinos se han multiplicado en los últimos meses, a medida que crecía la tensión alrededor de nosotros. Por el momento no existen actividades de verano en las escuelas, por la celebración del mes del Ramadán. Los voluntarios con los que contábamos para realizarlas han cancelado el viaje por la situación política  y no sabemos bien qué podremos organizar cuando llegue el momento. 

Bajo una apariencia de normalidad se esconden temor y incertidumbre, incluso en los gestos más cotidianos. No se sabe dónde o cuando aterrizará el próximo misil, quién y dónde lanzará la próxima piedra ni por dónde responderán los gases lacrimógenos; dónde/cuándo se producirá la siguiente escaramuza entre chavales: chavales los rebeldes palestinos, vecinos de nuestro barrio y de muchos otros, que esconden la cara bajo los Kifeya; chavales también los otros, los  que responden a las pedradas con artillería  y gestos desproporcionados, acorazados bajo una armadura de plomo y  pánico heredado...

Y en medio a todo esto, casi da verguenza volver a insistir diciendo que estoy bien, al igual que todas las hermanas. Que la guerra va "con otros", y nosotras sólo  compartimos el peso de la gente, cirineos improvisados e impotentes frente los mil muros que se alzan arrogantes ante nuestros ojos. Tenemos amigos y colaboradores a los dos lados,  convivimos con la impotencia de quien tiene parientes y amigos en Gaza; conocemos el miedo y la angustia de quien tiene los hijos en el frente, o espera ansiosamente que no les llamen, no a ellos, no esta vez...

Personalmente, no consigo quitarme de los ojos los paisajes devastados, las familias,  los heridos, las imagenes dantescas que se impregnaron en mi retina en Gaza hace cinco años. Se perfectamente lo que está sucediendo, y recorro mentalmente los lugares que citan friamente los telediarios... pero estamos bien, si por esto entendemos tener asegurada la comida, el agua, la electricidad, el internet y los medios militares (cúpula de hierro) que interceptan los misiles antes de que se acerquen a nuestras ciudades.
La vida continúa, a trompicones, trabajosamente... pero la esperanza es obstinada y creativa.
Gracias por esperar con nosotros. Vuestro apoyo es un tesoro inestimable!
Un fuerte abrazo, con el cariño de siempre,
Alisia

Gracias a nuestra misionera Expedita, por compartirlo

viernes, 21 de febrero de 2014

"Os deseo que seáis Jirafa"




Monseñor Enrique Figaredo, prefecto de Battambang (Camboya) fue el invitado especial de las XI Jornadas de Formación para Empleados y Voluntarios de Obras Misionales Pontificias (OMP), dedicadas a “Asia y Oceanía”, que se celebraron en Madrid del 17 al 28 de febrero.-.
A los más de 140 empleados y voluntarios de OMP llegados de todas las diócesis de España, les dijo que si los misioneros tienen ánimo “es porque sabemos que hay una retaguardia que nos cuida, nos anima y nos apoya”.
“Somos capaces de tener ilusión porque tenemos hermanos y amigos que nos apoyan”, subrayó.
Al agradecer la invitación para participar en este Encuentro al director de OMP, Anastasio Gil, monseñor Figaredo deseó a los asistentes “ser jirafas”, un símbolo del liderazgo y la comunicación que el prefecto de Battambang practica y desea. Lo explicó diciendo que “la jirafa es el animal terrestre con el corazón más grande (5 kilos de peso) y una visión de larga distancia que es capaz de hacer que otros le sigan cuando corre al advertir un peligro”.
Asimismo, “el obispo de la silla de ruedas” –como se le conoce por su trabajo con los discapacitados víctimas de las minas antipersona– afirmó que “merece la pena que la Iglesia esté presente en todos los rincones del mundo” y “que si nuestra fe no nos lleva a ser misioneros no somos cristianos”.
Respecto al modo de comunicar la fe dijo que no se trata de ninguna “estrategia”, sino de que “la fe viva hay que mostrarla en la manera de vivir y expresándola con tranquilidad”. No se busca “la eficacia”, sino “ser fermento” y “cuánto más te agaches, más eficacia tiene el fermento, porque así crecen las cosas”.
Monseñor Figaredo usa la primera imagen que vio al llegar a Camboya (la de un único árbol emergiendo en medio de un arrozal) para explicar la vida solitaria del sacerdote católico en un país de 15 millones de habitantes, con apenas 30.000 católicos (60 sacerdotes y tres obispos en toda Camboya). Ese árbol es un signo que le sirve también para decir que cuando llega un misionero, “Dios ya estaba allí”, y lo que el misionero hace es encontrar “los modos de presencia” de Dios.
El prefecto destacó la religiosidad del pueblo camboyano y cómo las tradiciones ancestrales configuran su cultura. La fe católica las respeta y acoge sus valores, purificando lo que les aleja de Cristo. En este sentido, los procesos catequéticos son largos (no menos de 3 años), porque hay que aprender a rezar y vivir como cristianos”.
“Estamos trabajando para que se establezca la Iglesia”, comentó el obispo, que sucede en Battambang a un obispo mártir.
Finalmente, el misionero recordó que si es cierto “el lujo asiático”, hasta límites difíciles de encontrar incluso en Occidente, también es cierta “la probreza asiática” y comentó que un criterio de evaluación para seleccionar a los voluntarios que le ayudan es preguntarles: “¿Cuántos amigos pobres tienes?”

jueves, 19 de septiembre de 2013

Nos Visita nuestra Misionera en Angola, María Rosa.

 Se llama María Rosa Sánchez Marcos. Es teresiana, natural de Ciudad Rodrigo. Lleva 52 años en Angola. Ha llegado anteayer a Ciudad Rodrigo y estará aquí una semana. Ayer visitó el obispado, donde le recibieron el Obispo y el Vicario General, y también la delegación de Misiones, acompañada de su amiga, y voluntaria de la delegación, Gaby. 

Vamos a encontrarnos con ella, en el Obispado, para lo que invitamos desde aquí a todo aquél que quiera acudir. El encuentro tendrá lugar mañana viernes, día 20, a las 17,30 h. en el Salón “Obispo Mazarrasa” del obispado. Nos contará su experiencia en Angola, acompañada de una proyección de fotos.


Desde la Delegación ya estamos preparando con ilusión la entrada en el nuevo curso académico. Que inauguraremos junto a toda la Diócesis el próximo sábado, día 21, a las 19:30 en la Catedral. Todas las delegaciones de Misiones trabajamos en la inminente campaña del DOMUND 2014, y por eso la visita de M. Rosa supone para nosotros un impulso renovado para la animación Misionera. Entraremos así en el Octubre Misionero con más ganas si cabe.

Ella viene a visitar a su familia y amigos, a disfrutar de un merecido descanso, pero a la vez aprovechamos su visita para informarnos de sus actividades en la misión, de su energía evangelizadora, testimonio y ejemplo vivos que a la vez nos alientan en nuestra labor de animación misionera y apoyo a todos nuestros misioneros, desde la "retaguardia".

El próximo jueves, también, retomaremos la Oración con la Vida Consagrada, acudiendo a un convento de Clausura de nuestra Diócesis para rezar las Vísperas y compartir la animación misionera con las Religiosas.

Os esperamos a todos.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una experiencia difícil de olvidar...

Publicado por OMP el 24/06

Los diez jóvenes que pasaron sus vacaciones, el verano pasado, en la misión que los Franciscanos Conventuales tienen en Corozal (Colombia), saben ahora que "la injusticia, la soledad, la falta de oportunidades... tienen nombre". Un mes ha sido suficiente para que estos chicos se asomaran a una realidad muy diferente a la que estaban acostumbrados, pero necesitarán mucho más tiempo para "digerir" lo mucho que han sentido allí.

“A Corozal es fácil llegar, pero difícil de olvidar”. Nos dijo Andrés, un joven colombiano, nada más llegar a nuestro destino en Colombia. Sus palabras nos conmovieron. Llegabamos un grupo de jóvenes, todos con diferentes carismas y personalidades; todos con motivaciones y expectativas diferentes. Pero todos empujados por un mismo espíritu: sencillos, dispuestos, entregados, y con los ojos, la cabeza y el corazón bien abiertos. Y aún hoy no las hemos olvidado porque hemos comprobado que son ciertas, esta experiencia misionera es algo no que “no se puede olvidar”.

Colombia es un país de contrastes. En Corozal, nos quedamos maravillados al ver el paisaje paradisíaco que envuelve a la ciudad. Pero la realidad social en la que viven sus habitantes es bien distinta, conviven, en medio de la pobreza, unos 50.000 habitantes. Sus casas están a medio hacer, las calles están sin asfaltar, y la luz y agua son escasas.