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sábado, 5 de octubre de 2013

Soy Domund: María Luisa Codino

#YoSoyDomund María Luisa Codino, enferma misionera. 

Desde el silencio, en Valdetorres del Jarama hay un grupo de enfermos que ofrecen todos sus dolores por las misiones. Maria Luisa Codino les visita casa a casa, y les enseña lo que sabe por propia experiencia: que si se ofrece el sufrimiento, no se sufre en vano. Más allá de lo económico, los enfermos misioneros muestran otra forma de colabora con el Domund.
¿De qué conocen ustedes las misiones?
He tenido una vida con mucha inquietud misionera, desde pequeña he estado ayudando con la campaña del sello misionero. Mis tíos eran enfermos misioneros, así como muchísimos amigos de la familia. Yo llevo siendo enferma misionera desde 1953, aún guardo las felicitaciones de Navidad que me mandaban de Obras Misionales Pontificias (OMP).
¿En qué consiste ser enferma misionera?
Consiste en ofrecer los dolores y enfermedades por la misión universal, y pedir por los misioneros. Da sentido al sufrimiento: ya que tienes que sufrir, pues lo ofreces. No es sufrir por sufrir, sino que tiene un sentido enorme, no se pasa mal a lo tonto. El ofrecimiento tiene mucho valor, porque lo que tú padeces, que muchas veces parece sin importancia y te fastidia, para otras personas vale mucho, al igual que la pasión de Cristo.
Usted coordina un grupo de enfermos misioneros. ¿Cómo se organizan?
Llevo muchos años coordinando este grupo. Somos unas 20 personas, que ofrecemos nuestro dolor, sin contar a todo el ejército que reza ya desde el cielo. Yo les visito en sus casas, y les animo, dándoles un tríptico que nos mandan desde OMP. Cuando veo que alguien está pasándolo mal, me acerco y le ofrezco ser enfermo misionero. Generalmente me dicen que sí.